Según yo, existen dos clases de personas en el mundo, las que saben desde bien pequeños cuál es su vocación y a lo que les gustaría dedicarse, o aquellas que se encuentran más perdidas, y poco a poco logran encontrar su camino. En mi caso, podríamos decir que me identifico más con el segundo tipo, y con esto no quiero decir que esté perdida y no sepa en que carrera me he metido, pero si es cierto que nunca jamás hubiera imaginado que me decantaría por esta disciplina.

Pues bien, remontémonos a mi primer día de clase, más concretamente en la asignatura de introducción a la arquitectura. Entramos por la puerta como es lógico, nos colocamos cada uno en una mesa y tras la llegada de Pasquale nuestro profesor, la primera cuestión que se nos presenta es la siguiente:

«Chicos… ¿Qué es la arquitectura?»

Efectivamente la pregunta resultó ser breve pero compleja, para empezar con ganas !! Si soy sincera, he de reconocer que muchas veces he buscado información sobre este tema, he visitado lugares, he visto monumentos, he escuchado palabras técnicas de la profesión, pero nunca me había parado a pensar en qué es.

Como he dicho anteriormente me resulta complicada la respuesta, ya que hay tantas perspectivas y formas de ver, pero si tuviera que definirla en una palabra sería: Papá

Resultará extraño pero para mí, lo más relacionado con la arquitectura es mi padre ya que es su profesión, y la mayoría de cosas que sé sobre ella las he aprendido gracias a él. Obviamente soy muy joven y me queda toda una vida de formación y sobre todo vivir experiencias de primera persona para llegar realmente a entenderla y poder tener un criterio sobre ella.

Por ahora concluiré que la arquitectura es un sentido más de algunos seres humanos, pues nos proporciona una visión diferente de las cosas, como si tuviéramos un tercer ojo que es capaz de ver mas allá, y con ayuda de la imaginación espacial , la preparación técnica, y un poquito de tí mismo, crear algo único y eficiente.

BIBLIOGRAFÍA

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